sábado, 28 de septiembre de 2019

¿Amigos para siempre?

Si volvían a encontrarse sería fruto de la casualidad. Por mucho que quisieran sus caminos estaban separados. Claro que se habían planteado un reencuentro, una y cientos de veces más, hasta que el tiempo terminó por sembrar el olvido.

Podían prometerse una amistad eterna y un cariño perpetuo. Al final, la distancia convertiría sus palabras en una ráfaga de viento perdida en la estratosfera.

Podían llorar con amargura en la despedida, ganarse el berrinche del siglo y un dolor de cabeza que durara tres días. Después, nada volvería a ser igual; cada uno seguía su camino de baldosas amarillas. Del recuerdo quedaría un pasado borroso en aquella ciudad en que vivieron.

lunes, 23 de septiembre de 2019

30 de septiembre

Fue lo primero que hizo al conocerles: avisarles de que bajo ninguna circunstancia madrugaría, y aclaraba que esos significaba no levantarse antes de las once. Dormía profundamente y no se enteraba de nada de lo que sucedía a su alrededor, incluso si sonaban cuatro despertadores y un par de llamadas.

Había una excepción: los últimos diez días de septiembre se iba de casa antes que ningún otro hubiera abierto los ojos y regresaba un par de horas más tarde como si nada hubiera sucedido. Los primeros años sus compañeros eran presa de la curiosidad y más allá de las preguntas ignoradas, trataban de seguir sus pasos. Con el tiempo dejaron de buscarle una explicación atribuyéndole una importante carga personal a la que todavía no tenían acceso.

Heridas, cicatrices y felicidades perdidas formaban parte de una vida nostálgica que era vivida con plenitud por encima de todas las batallas del destino.

Todos sabían que en aquellos días sus ojos se convertían en regueros de agua, pero también que reía de la forma más auténtica y comprometida que jamás hubiera visto en ella. No era una alegría desesperada, mas bien sincera.

Aquel año su salud estaba resentida, nada fuera de lo común cuando las canas no eran ya sino la totalidad de sus cabellos. Competían con cierta consternación, aunque con orgullo, por ver quién tomaba más pastillas o el que acumulaba más visitas al médico. Pese a que lo propio era dormir menos horas, ella seguía manteniendo su costumbre de no madrugar.

Cuando llegó el 20 de septiembre y aún con las piernas hinchadas y los huesos débiles, se lanzó a la calle con su cachava y su lento caminar. Llevaba todo el mes resfriada y más pálida de lo habitual. La fragilidad de su paso en cambio mejoró con su particular ritual y seguía sacándoles la sonrisa especialmente aquellos días, como siempre había hecho. Hasta el día 30.

La encontraron en la playa. Había sido solo un desmayo y no había de qué preocuparse, decían. Ella bromeaba y se burlaba de los demás anotándose un tanto en su historial clínico.

Apenas comenzó el 1 de Octubre y su rostro angelical quedó congelado.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Hipnotizada

Quisiera no pensarte,
enloquecer
perdida en las estrellas.
Porque soy persona
en un río de arena.

Siento.

La luna
es el cristal de mis ojos
y mis silencios sueñan
con colores del ocaso.

Anhelo tu piel.
Imagino sonrisas
bebiendo del deseo.

Es el compás
de este extraño invento.

No quiero susurros edulcorados
si no hay palabras
dibujadas en el tiempo.
Y es que escucho tu mirada
a 300 metros del futuro
y tiemblo.
Tiemblo.

Puedo ser estatua
en esta noche envenenada
pero hay labios
que hasta el sol extraña.

Bailemos cada instante
como el otoño en el cielo.

No controlo
este sueño en blanco y negro.
Vivo.

5-12-2017


martes, 17 de septiembre de 2019

Tu nombre en la arena

Apareció su nombre en la playa, grabado en la arena con esa caligrafía tan suya. Fue una mañana de verano, dos meses después de despedirnos, cuando el mar sustentaba su ritmo adormecido en la madrugada.

Seguía bajando a correr bien temprano, como cuando estábamos juntos. Allí especialmente fuertes los recuerdos; a veces me daba por llorar y otras por reírme como si no hubiera un después. Mis piernas continuaban a lo suyo como si el asfalto bajo la suela de las deportivas fuera parte de un río de lava. Sin embargo, aquellas letras sobre la tierra dorada brindaron la debilidad a mis pasos y el desconcierto a mi mente.

Caminé con la respiración agitada hasta la orilla y me detuve a un par de metros. Tan solo un par de corredores más por el paseo marítimo. No estaba escondido. No estaba ahí. Lo sabía.

Una ola lo barrió todo. El agua se retiró lentamente y la espuma aún tardó varios segundos en desaparecer. Quedaba la huella de una escritura cuidada. En cuanto subiera la marea terminaría por difuminarse, pero había existido y los dos lo sabían.

Tragó saliva y reanudó su marcha.

sábado, 14 de septiembre de 2019

Día a día

Escribir para sentir el mundo,
la caricia del olvidado,
el susurro imprevisto.

Alcanzar la luna,
despertar el recuerdo.
Nostalgia.

Escribir para ti:
regalarte los versos,
no olvidar nuestro ayer.

Rumbo sin destino,
abrazo de palabras.
Complicidad.

Escribir para vivir.


11-06-2019

miércoles, 11 de septiembre de 2019

¡¡¡Contesta!!!

De pronto aquel chat del móvil se había reactivado. Había tardado varias horas en responder porque, como era su costumbre, abandonaba el teléfono en silencio en algún rincón de la casa que luego olvidaba. Para cuando se había querido dar cuenta alcanzaba los seiscientos mensajes. Sí, le daba bastante pereza leerlos, pero la curiosidad por saber si volvían a superar la habitual cantidad de estupideces era lo suficientemente alentadora como para realizar el esfuerzo.

Se tumbó en la hamaca del jardín con una bolsa de golosinas. El sudor se impregnaba a su piel y a lo lejos aún podía escuchar el débil llanto de sus pequeños sobrinos. Sonrió aún emocionada de haberles ayudado a llegar al mundo.

Comenzó a deslizar el dedo por la pantalla pasando de la sorpresa a la indignación con cada plan aprobado si nadie decía lo contrario en los siguientes treinta segundos. Al final todo sería una pérdida de dinero y de tiempo que todos ignorarían por el 'bien de la comunidad'.

Una suave brisa y el trinar de los pájaros la ayudaban a conservar la calma necesaria para no atragantarse con las gominolas. El exceso de azúcar no iba a dulcificar su lengua viperina, menos aún cuando ponían en su boca palabras que no había dicho.

Cuando llegó al final de la conversación era incapaz de comprender de qué estaban hablando, intercambiaban preciosas estampas de cómo irían vestidos a un evento que nadie se iba a encargar de organizar.

Su mano izquierda llegó al final de la bolsa sin encontrar nada que llevarse a la boca. Sonó un nuevo mensaje: la reprochaban su falta de compromiso con el grupo por no enviar una foto con su vestuario. Iba siendo hora de hacer algo de provecho. Salió del grupo y bloqueó a todos sus miembros. Cuando la preguntaran en persona por los motivos no tendría ningún problema en hablar y discutir del estúpido mundo de los grupos multitudinarios y de la necesidad de tener vida privada.

25-07-2019

viernes, 6 de septiembre de 2019

Caminos

Sintió sus brazos en tensión cuando llegó a aquella encrucijada. Observó primero a Daniel. Fruncía los labios y su mirada seductora se convertía en una red de la que era difícil escapar. El chico dirigía su cuerpo hacia el camino de la izquierda. A lo lejos divisaba un lago en el que de seguro podrían pasar las mejores tardes de su vida y donde el atardecer parecía ser eterno.

Torció la cabeza hacia Paula. Su voz aflautada y la locura de sus pensamientos entretejían una cautivadora melodía que podía resonar en su cabeza mil horas después de haberla escuchado. Ella quería que fueran por el sendero de la derecha, un desfiladero sin final que prometía largas noches de estrellas fugaces.

No se dijeron ni una palabra. Soltaron sus manos y se alejaron de ella. No la iban a reprochar nada y ella tampoco se lo iba a tener en cuenta. Simplemente prestó atención a sus botas llenas de barro y alternativamente cada uno de los caminos.

Delante de ella quedaba el bosque, una vasta extensión de árboles que jamás había visto pero que resultaban de una belleza extraordinaria. Echó a andar por mitad de la nada, cerca de ellos pero por su propio camino.