Los latidos descontrolados. La respiración insuficiente. El temblor desvocado. La pérdida de memoria. El hospital. El dolor. La grieta. El abismo. El descenso a los infiernos. El pozo que no tiene fondo. Una planicie sin nada a lo que agarrarse. Un faro a lo lejos.
El recuerdo. La chispa que incendia la noche. El perfume que ya no huele a tu colonia. El abrigo que ya no protege del frío. La melodía que ya no escapa de tu garganta.
La tristeza. La más profunda. El paso del tiempo y la ausencia. Tu presencia invisible. Inevitable. El llanto amargo. Las lágrimas pausadas. La ternura. El cariño. Una sonrisa tibia al pronunciar tu nombre.

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