domingo, 6 de septiembre de 2026

Elige

Novecientos euros. ¿El alquiler a diez minutos del trabajo y a cuarenta minutos de una extensión de más de veinte metros cuadrados de naturaleza, o el chalet en mitad de la montaña a una hora de atasco en coche (porque lo de los horarios del autobús mejor no valorarlo)?. Ese concepto al que llaman calidad de vida y unas cuantas úlceras de estómago.

Trescientos euros restantes. La nevera compuesta por ofertas, descuentos por próxima caducidad y marcas blancas. ¿Repetir la misma comida tres días seguidos o la lechuga de tu propio huerto?. No, no, un buen pescado, un pedazo de salmón bien grande. ¡Utilizar el horno! Y es que ojo con encender una lámpara cuando todavía puedas ver si estás cogiendo un cuchillo jamonero o un bolígrafo con pompón. ¿La lavadora cargada hasta que no entre un alfiler o la ducha con agua caliente?.

Cien euros en la cuenta. El abono de transporte. Las pastillas de la alergia. Ojo con pillarte un resfriado. ¿Montar en bici encerrado en un gimnasio o por mitad de una ciudad llena de kamikazes?. El mapa marcado de tiendas de ropa de segunda mano. ¿Cuándo fue la última vez que estrenaste un pantalón nuevo, nuevo de verdad? ¿Las bragas con la cuerda elástica totalmente dadas de sí o unas botas que no tengan goteras?. Un café muy de vez en cuando. Recargo extra de setenta céntimos por querer leche sin lactosa o de avena. La camarera que te observa convencida de que te has subido al carro de la modernidad y ni se le ocurre pensar que quizá tu cuerpo no tolera la unión de una molécula de glucosa y otra de galactosa.

Veintisiete euros. El ahorro para el viaje de navidad o para el master con el que llevas años tonteando. ¿Una beca? Solo si primero puedes costeartelo.

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