sábado, 29 de agosto de 2026

La parada: él

Regresa a La parada: ella

Los autobuses se suceden hasta que la estación queda prácticamente vacía. Entonces ella se pone en pie y se calla durante veinte segundos, relaja el rostro, le tiende la mano y le propone ir a cenar juntos a un restaurante asiático próximo, estarán por cerrar su jornada pero para ella, presume, seguro que pueden esperar un poco más. Casi parece que en un parpadeo la chica que discutía insaciable hubiera sido sustituida por una hermana gemela de actitud pacífica. Pero no ha sido así. Sigue siendo ella. Ella con la misma disposición de siempre.

Él se pone en pie, no la mira y echa a caminar. Ella le recuerda que hay otra salida más próxima. Él la ignora. Ella corre hacia él suplicante, se arrodilla e incluso, gimotea, luego hasta deja escapar alguna lagrimilla. Él continúa compasivo. Ahora es ella la que suplica una disculpa y pide que le de una nueva oportunidad. Él, ahora sí, se detiene y la mira fijamente a los ojos. Pronuncia con claridad un "se acabó", corre hacia uno de los búhos que ya está cerrando las puertas y se sube.

Ella queda tirada en mitad del pasillo con los ojos cerrados y sin saber reaccionar.

martes, 25 de agosto de 2026

La parada: ella

La estación de autobuses es un hervidero de gente yendo y viniendo, unos iniciando sus vacaciones, otros regresando, algunos simplemente huyendo de la capital durante el fin de semana y unos pocos marchando de o hacia el trabajo. La mayoría de bancos son ocupados por un breve espacio de tiempo, pero hay uno justo en la mitad del pasillo en la que están una pareja sentados desde hace más de hora y media.

Rondarán la treintena. Ella lleva un vestido corto y muy escotado; él un vaquero con una sencilla camiseta verde. Discuten. No, dos no discuten si uno no quiere. Ella le regaña, le echa en cara detalles estúpidos aún reconociendo que no es para tanto, pero le sigue chillando como si fuera un error mortal. Tiene una voz irritante, aguda, de las que se te clavan en el tímpano y no consigues sacarte con la música a tope en los auriculares. Él, cabizbajo, murmura disculpas cada poco tiempo. Ella no las acepta, las critica incluso.

Algún transeúnte se detiene y les observa momentáneamente. Ella les dedica una fría mirada y continúa su discurso, como si realmente fuera un texto político para el próximo debate electoral, con las justas propuestas de mejora y una tonelada de mentiras con las que tapar sus propios escándalos. Él se siente humillado, más por la situación que por ser consciente de las miradas indiscritas. Y ella sigue y sigue repitiendo temas, desgranándolos hasta la saciedad, incansable.


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viernes, 21 de agosto de 2026

Vacaciones

- Una camiseta, un pantalón, el bañador, las gafas de buceo, una falda, las chanclas, el pijama, calcetines, ropa interior, unas deportivas y el neceser. Y luego llevo dos libros (para el ebook ya no hay hueco y hay que saber contenerse), cinco cuadernos y diez bolígrafos (porque cada historia tiene su propia tinta más su correspondiente repuesto, por si acaso).

- ¿Y cuánto tiempo dices que te vas?

- Seis... días... mmm... tienes razón, creo que debería sacar las deportivas; con las zapatillas que llevo puestas es suficiente... y la falda también la quito, me voy de vacaciones, no de fiesta.

- Pensaba que ibas a descansar.

- Sí, por eso solo llevo cinco cuadernos, no ha sido nada fácil la selección.