Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de febrero de 2023

Un padre y una hija

Aftersun es el recuerdo de una hija en las últimas vacaciones que hizo con su padre en Turquía cuando tenía 11 años.

Cuando empecé a escribir esto pensé que no podía analizarla objetivamente porque conecto con ella desde varias perspectivas, empezando por el tono melancólico, siguiendo por la temática de fondo y acabando por ese tono de conversaciones superfluas cargaditas de subtexto, pero tiene tantos elementos a destacar que estoy llegando a la conclusión de que me gustó mucho más de lo que fui consciente mientras estaba en el cine. Pero esa es otra historia.

A nivel de estructura, mezcla escenas de la familia disfrutando por Turquía con escenas que los propios protagonistas graban con su cámara casera (formato de cámara en mano y textura de material de archivo, obviamente), y con unas muy breves escenas de la protagonista de adulta (que generan curiosidad al principio y se vuelven muy sugerentes según avanza el metraje).

Son inteligentes los encadenados de imágenes y de sonidos (pienso concretamente en una escena de los personajes respirando mientras duermen, por ejemplo), el propio trabajo de sonido (como una escena hacia el final en que el mar va ganando intensidad en un plano estático y oscuro) y de la música (ostras el momento de "Under pressure"), la recurrencia a planos del cielo (la fotografía sencilla pero planos muy cuidados, en especial la composición del último llena de lineas con punto de fuga - y el simbolismo de esa puerta que se abre) y una interpretación muy buena a base de diálogos supernaturales.

En conclusión, es un largometraje que sabe jugar a los recuerdos felices y planta un par de momentos muy concretos que la convierten en una película triste. Muy triste. Desde la ternura y la más pura inocencia. Pero muy triste. Insisto, no supe apreciarla lo suficiente mientras la veía.

miércoles, 25 de enero de 2023

Las otras familias

Una joven deja a su bebé junto a una caja de bebés, esas en las que abandonarlos de forma anónima. Lo deja fuera con una nota asegurando que volverá a por él. Lo que no suele suceder. Una detective lo mete dentro y sigue observando desde la distancia. El trabajador Dong-Soo se lleva al bebé, junto a su amigo Sang-Hyun van a venderlo a una pareja. Entonces la madre regresa y descubre que su niño no está en el centro. Descubierto Dong-Soo, no le queda más remedio que contarle la realidad y así emprenden un viaje en busca de los mejores padres para el bebé, y donde la inspectora les sigue de cerca porque necesita pillarlos con las manos en la masa (esto a grandes rasgos porque absolutamente todos los personajes tienen su propia subtrama).

Cuando se piensa en el cine (en general) se le suele dar más importancia a la imagen que al sonido (como en la vida real), y sin embargo este último es un gran recurso. Aquí se empieza escuchando la lluvia y al rato podemos ver cómo llueve sobre la ciudad. Es un punto a favor de la película y un comienzo atractivo. En cambio se acude excesivamente a la música extradiegética para ensalzar momentos que ya tienen de por sí la suficiente carga emotiva.

Siguiendo la estela de Un asunto de familia, Kore-eda (y mucho del cine actual) recurre al concepto de familia disfuncional y lo hace con una ternura asombrosa (las dos escenas de la noria o varios momentos de habitaciones de hotel, son tremendamente delicadas en este sentido). En cuanto a trama, es verdad que hay giros interesantes, pero por lo general, planta demasiadas semillas sobre lo que les va a suceder a los personajes posteriormente.

A nivel de estructura va planteando nuevos personajes y sus conflictos con la suficiente cadencia como para que se comprenda todo, pero está excesivamente estructurado. Los personajes resultan muy atractivos por sus subtramas, abiertas inteligentemente, pero demasiadas y se hace larga; no se trata de una cuestión de duración si no de concrección (que sí, todos esos apartes están relacionados con el mismo tema pero al final de lo que trata el film es de una trama principal, es casi como si no terminara de decidirse por qué historia contar).

En conclusión, Broker es una película que cumple y satisface los objetivos temáticos pero en un envoltorio mejorable.

lunes, 16 de enero de 2023

El monstruo, el disfraz y el humano

Julián es un creador de monstruos de videojuego con un oscuro secreto. Un día conoce a Diana, una joven que vive la vida (y la cultura) y enseguida conectan. Julián siente que por fin puede ser feliz hasta que se descubre su secreto y su monstruo interior termina de dominarle.

Mantícora. Muy acertado el título. Fotografía no especialmente llamativa. Gran cuidado del sonido, de los silencios y la música.

Los personajes, completamente tridimensionales, tienen una construcción muy detallada y sus intérpretes lo bordan, por un lado Nacho Sánchez consigue generar por igual empatía y rechazo, fragilidad y confusión; y por otro Zoe Stein (que no me solía transmitir nada en sus trabajos previos) dota de gran naturalidad y delicadeza a Diana.

Definido como cine de terror, profundiza desde la fantasía y el misterior en temas tan potentes como los ataques de ansiedad. Habla de salud mental y de pedir ayuda, de moralidad y de humanidad, el deseo y lo imaginario, la soledad y la familia. Lo mejor es que lo hace sin llegar a mencionar los términos como tal, sino sugiriéndolo todo como hacemos en la vida real.

A nivel argumental es interesante esa presencia de el mundo de los videojuegos y de sus trabajadores. Son secuencias no especialmente densas pero a veces pierden ritmo. El final creo que desluce un poco todo lo que plantea en cuanto a conceptos.

Es una película de Carlos Vermut, de eso no hay duda, con su excelencia en los diálogos y el subtexto, la sutileza de ese secreto y el aperturismo con la salud mental, concluyendo la película con muchos temas de los que debatir pero, y quizá muy influenciada aún por la fantasía que me parece Quién te cantará (2018), me falta algo... ¿luz? no se trata de una cuestión de fotografía sino de energía.

jueves, 12 de enero de 2023

¡En esto consiste el cine!

En Close, Léo y Remi son dos niños que se pasan el día juntos, lo que viene siendo: amigos de toda la vida. Comienzan un nuevo curso y ellos se van distanciando hasta que sucede algo que lo cambia todo. Léo tratará de entender lo que ha sucedido acercándose a la madre de Remi, Sophie. Y ésta a él.

Una película brillante (más allá de mi torpe sinopsis).

Desde la delicadeza de cada diálogo y todo lo que cuentan los silencios (por favor qué maravilla de escena en el bosque en la que Sophie abraza a Léo), al cuidado de cada plano (destacaría la escena del coche en que Léo dice apenas tres frases pero lleva media película queriendo decirlas, un momento muy relevante y que, acompañando a las emociones de los personajes, no se cuenta viéndoles la cara de frente si no con la cámara en los asientos traseros, vemos medio rostro y cómo Léo mira de frente sentado en el asiento del copiloto y le cuesta tanto girarse al conductor).

Pasando por la interpretación (que obviamente con niños/adolescentes es siempre más complicada por una cuestión tan sencilla como la falta de experiencia y que aquí resulta muy natural).

Y la construcción de todos los personajes, que si bien habría mucho que decir del protagonista y de todo el juego con la adolescencia (las contradicciones y el subtexto), lo que más me ha sorprendido han sido los secundarios por su desarrollo y crecimiento aunque no aparezcan en pantalla más que unos minutos, como pasa con la ternura del hermano de Léo o el dolor del padre de Remi.

Completándose con un gran tema principal tratado con gran delicadeza, obviando la palabra en sí pero con la inocencia del protagonista (sobre todo en sus preguntas); y otros muchos que le rodean: el amor, la amistad, la salud mental (la importancia de que los personajes lloren y se hable de que llorar también es importante), la familia,…

Sabiendo jugar con el sonido, por ejemplo, a través de ciertos temas musicales que impulsan las emociones sin extenuarlas (porque al final lo importante es que realcen la acción, no que se la coman) o distorsionando el entorno (de nuevo con el objetivo de acompañar lo que le sucede al protagonista).

Y la dirección de Lukas Dhont (ya brillante en su anterior película y ópera prima Girl). Destacar la última escena: como al principio, Léo corre por los campos floridos, ahora solo, y precisamente por eso se detiene y mira atrás, y vuelve a mirar, y luego camina. No es fácil cerrar ciertos viajes y en esta película creo que es redondo en todos los aspectos.

Simplemente espectacular (más allá de mi torpe crítica). Dura y preciosa.

miércoles, 4 de enero de 2023

Suro: menos es más

Helena e Iván dejan su vida en Barcelona para lanzarse al pueblo. Con un hijo en camino, se instalan en una casa que hay que reformar por completo y un campo de alcornoques de los que no saben nada. Descartada la opción de formar parte de la cooperativa por los dispendios iniciales que supone, deciden contratar a un vecino del pueblo para la pela de los árboles. El hombre se comporta como un cacique y tiene contratados de forma ilegal a un grupo de marroquíes entre los que se encuentra Karim, de apenas 18 años y a quien Helena e Iván acogerán en su casa temporalmente.

En cuanto a trama, se enmarca en la ola de neorrelismo que, más allá de As bestas (que todavía tengo pendiente), tiene como máximos exponente generaciones de directores con óperas primas (aquí Mikel Gurrea) o segundas realizaciones, protagonizadas precisamente en su mayoría también por jóvenes, en un entorno rural y reflejando conflictos sociales. Toca los tres temas por igual y lo hace saltando de uno a otro sin poner hincapié en ninguno pero profundizando en todos bajo otro tema transversal: la idealización de la vida en el pueblo y las dificultades propias de su puesta en práctica. Es una película que habla de la vida lenta y calmada del pueblo (con todos los problemas que también sacuden los núcleos menos poblados) pero se cuenta con tensión y ritmo desde la cotidianeidad de la vida en pareja (cómo les afectan todos estos cambios y cómo se enfrentan a esos problemas).

Cinematográficamente me interesó la luz, quizá no tanto los encuadres, creo que a nivel de fotografía le falta algo. Los movimientos de cámara tienden a ser sutiles y se juega mucho (y bien) con los fueras de foco, pero quizá siendo un largometraje tan de la tierra, le faltó adentrarse un poco más en el bosque; porque sí, hay escenas que acaban con un plano de la copa de los árboles pero no profundiza en ese acercamiento temático que se pretende, es casi como si esos planos fueran la breve mirada que le dedica un urbanita al bosque antes de seguir mirando la pantalla de su móvil (lo cual incluso podría llegar a entenderse desde la perspectiva de los protagonistas en su transposición de los ideales, pero que desde luego no le saca partido al paisaje).

Gran acierto la (prácticamente) ausencia de música, la mayoría de forma diegética y como punto de liberación de los personajes (brillantísima una de las últimas escenas en que la protagonista se rompe, después de haber conseguido transformar la casa en el entorno que arquitectónicamente tenía planeado, se le viene encima toda la culpa por lo acontecido con Karim y cómo se ha perdido su vida en pareja).

La interpretación, insisto, excelente por parte de Vicky Luengo y sin dejar de lado a Pol López e Ilyass El Ouahdani, pasa por la contención y la exaltación cotidianas y, como el propio argumento muestra con la pela de los alcornoques, va quitando capas de los personajes hasta descubrirnos la verdad de cada uno de ellos, lo que hay más allá de la ideales o del afán de buenismo.

Por último, destacar el plano con que acaba la película: la pareja protagonista sentada en el porche en medio de la oscuridad viendo como las llamas queman los campos de sus alcornoques y se acercan a su propia casa. Solo les vemos a ellos, sin música que remarque el drama que se les acerca, en una conversación sencilla y con silencios. Dice tanto de los personajes y de su forma de actuar como lo que hay en subtexto con la llegada del fuego.

En conclusión, es una largometraje de actualidad que aborda muchos temas con gran tensión pero sin subrayar absolutamente nada. Creo que se ha estrenado en un momento complicado, con mucho (y buen) cine español que debe enfrentarse a las vacaciones, los niños y el cine americano. Ojalá no pase inadvertida.

lunes, 26 de septiembre de 2022

Cine de excesos

Tres mil años esperándote sigue a Alithia, doctora en literatura, que vive feliz pero es muy escéptica. Un día libera a un genio de su lámpara y debe formular tres deseos. Ella se niega, sabe que todos los cuentos con genios acaban mal. El genio insiste y le cuenta las peticiones de las otras personas que le liberaran. Finalmente Alithia pide un deseo que sorprenderá al propio genio.

Es basicamente una película que contiene muchas historias y luego se queda vacía. Los personajes tienen una buena construcción y se crea una llamativa atmósfera mágica, pero al final es un guion evidente y cuando Alithia pide su deseo, todo lo que había de interesante en los personajes se difumina. Demasiada moralina, efectos especiales e imágenes saturadas que pretende dirigirse a los adultos pero que carece de personalidad (eso que precisamente tienen los cuentos y a lo que se supone que aspira), otro producto comercial más que acaba por pinchar por su exceso de estímulos.

martes, 20 de septiembre de 2022

Entre valles: cine rumano ¿o gallego?

Un bosque eterno de caminos embarrados. Niebla. Personajes ancianos que viven felices (y/o atrapados) entre sus valles pese a todas las limitaciones. Si no fuera porque había leido que era una película rumana (y enseguida se aprecia por el idioma), podría haber pensado que era gallega.

Dirigida por Radu Muntean, Entre valles cuenta la historia de unos jóvenes que con el fin de año entregan sacos de comida a los pueblos más lejanos de los valles que suelene quedar incomunicados largas temporadas en el invierno. Misiones humanitarias que dependen de los ayuntamientos y que no siempre llegan a todos los habitantes. En el camino se encuentran con un hombre mayor surcado de arrugas que les pide le acerquen al aserradero en el que trabajan. Más adelante, el coche queda atrapado en una zanja y descubren que el aserradero lleva un tiempo abandonado. El frío de la noche cae y se debaten entre ayudar o no al senil anciano. Se evidencia el debate entre la generosidad o la propia supervivencia.

Enmarcada en el drama, por momentos parece que se va ha convertir en una de terror (es lo que tienen los bosques por la noche y la niebla..., para mayor muestra el cartel), y tiene puntos de comedia buenísimos porque el anciano protagonista no se calla (y sí, está enfermo, pero se cuenta desde el cariño y la inocencia).

Técnicamente es una película que no sobresale pero que visualmente atrae; con planos en los que la naturaleza es una protagonista más, utiliza con rigurosidad unos más cortos (para la complicidad y las discusiones entre los protagonistas) y otros más amplios (en esos bellos y peligrosos bosques) donde prima la búsqueda de la luz natural frente a la luminosidad cinematográfica (cuando dos de los protagonistas van a buscar al anciano al aserradero, llevan sus linternas y hay poco más que la luz de la luna). Destacar también que carece de música extradiegética (ni siquiera en los créditos),

 En conclusión, una pieza reflexiva a la par que ingeniosa sobre la empatía y la bondad. Y me reitero, es una película de Rumanía que podían haber protagonizado gallegos. Por temática, podíamos desplazarla igualmente a toda la cordillera Cantábrica o Pirenaica. No es una realidad tan lejana.

lunes, 1 de agosto de 2022

La familia y los mundos que la orbitan

La película Cinco lobitos dirigida por Alauda Ruiz de Azúa, gran triunfadora en el último festival de Málaga y todavía en las carteleras desde su estreno en mayo, cuenta la historia de Amaia, una joven que acaba de ser madre y se muda un tiempo con sus padres al sentirse desbordada por la situación, no sólo por lo que supone cuidar a una criatura indefensa, sino por todas las limitaciones laborales, sociales y familiares que impiden la conciliación en pleno siglo XXI (por que sí, ciertamente se ha empezado a hablar del tema sin que sea un tabú, pero pocas veces se ha llevado a la gran pantalla y mucho menos se han dado pasos en la vida cotidiana). Hasta aquí el punto de arranque. Porque el argumento principal va por otro camino. O así lo entendí yo.

Gran parte de la publicidad (al menos como la leí todo este tiempo) es que la película trata de cómo, aunque seas madre, al volver a casa de tus padres, sigues siendo hija. Pero lo que cuenta la historia es que aunque tú vuelvas a casa y te pretendas etiquetar solo como hija, eres madre (o adulta en general) y vas a asumir ese papel de forma natural, aunque lleve más tiempo de lo pensado.

Los temas principales están muy cuidados desde el diálogo y el subtexto, que siempre está presente pero sin resultar un acertijo. El largometraje habla de cuidar y que te cuiden aunque no lo parezca. Del cariño que no se demuestra pero está.

Un poco larga aunque tampoco sabría decir qué le sobra porque sabe cuidar a los personajes secundarios. El elenco es sobresaliente cumpliendo, aquí sí, cumpliendo las expectativas: el trío protagonista que forman Laia Costa, Susi Sánchez y Ramón Barea consigue hacerte olvidar que estás en un cine y lo que sucede bien lo podrías estar cotilleando junto a la puerta de tu habitación. Destaca también la fotografía, cuidada y preciosista como buena película rodada en el Pais Vasco.

En definitiva: está bien. Cumple los estándares de calidad, en ciertos términos los supera, pero al final es otra película sobre la familia "perfecta" que acaba desestructurada y las dificultades a las que nos enfrentamos las mujeres. No va mucho más allá. Quizá tampoco sea eso necesario.

viernes, 22 de julio de 2022

Una pena. Todo

Tenía la sospecha, por el trailer y la sinopsis, de que no me terminaría de convencer, pero con ese título, y precisamente sobre lo que trata, tenía que verla. Y la anterior película de Nely Reguera, María (y los demás), me había gustado bastante. La intuición no suele equivocarse. Ésta vez tampoco.

La cámara sigue el viaje a un campo de refugiados en Grecia de una mujer, médico jubilada con un contacto frío con su familia y aburrida de la vida de jubiladas de sus amigas. En su labor como voluntaria, choca con un mundo lleno de férreas normas y un niño sin familia del que se encariña. Contado casi en formato documental, es precisamente esto lo que creo que se debería haber profundizado. En todos los aspectos, porque se intuye que juega con esta forma de contarlo en ciertos planos pero no termina de apostar por ello. Es ficción, lo sabemos. Pero es una gran realidad. Y eso también lo sabemos. ¿Por qué no sacarle más partido a la historia con esos otros recursos? No hablo de llevarlo todo al drama más absoluto (que sin duda es lo que sucede a diario), pero al final es como que trata de hablar de algo serio y se queda en la superficie.

Hay humanidad, hay un guion con ciertos diálogos muy pulidos, hay una protagonista sólida (tanto como construcción textual como en la interpretación de Carmen Machi) y un elenco de secundarios que termina de construir ese campo de refugiados desde la ironía, pero al final La voluntaria es una película sobre la vida que se queda plana, carente de vida.

jueves, 30 de junio de 2022

Amigos de pueblo

Nosotros no nos mataremos con pistolas es una película catalana dirigida por María Ripoll. En tono de comedia dramática, profundiza en la amistad de un grupo de treintañeros que vuelven a juntarse en las fiestas de su pueblo tras mucho tiempo separados.

Como argumento, hay mil películas más por el estilo y desde luego que juega con los clichés y estereotipos corriendo el peligro de ser evidente, pero sabe mantenerse siempre al límite. Obviamente la diferencia aquí siempre está en la caracterización de los personajes (quizá incluso en alguna interpretación).

El otro tema relevante (un acierto demasiado superficial) es la salud mental, el suicidio en concreto. Se habla y no se habla de ello. Se muestra y se evita. Como en la propia realidad. Una pena.

A nivel formal no tiene nada en concreto que resaltar. Sospecho que la fotografía podría haber sido más preciosista pero no era el objetivo.

Destacar, eso sí, el título, porque no es nada sencillo dar con uno lo suficientemente concreto sin revelar demasiado pero que al ver la película se entienda el por qué. Lo mismo con el cartel.

No es una gran película y los personajes dan para mucho más, pero supero mis (bajas) expectativas.

lunes, 20 de agosto de 2018

Española e independiente ¿te interesa? A mi me encanta. Prueba...

Tiene gracia que La Reconquista (Jonás Trueba, 2016) sea una de mis películas favoritas. A mí, que me gusta tenerlo todo bajo control y conocer todo el camino antes de comenzar a andar.

Se trata de un film que profundiza en lo bello de la incertidumbre a partir de la investigación sobre uno mismo y cuánto nos conocemos. Efectivamente suena a película densa, y puede que lo sea. Para mí se trata de un recorrido por la vida con la cotidaneidad y la libertad que la caracteriza, con un uso asombroso del color y la música. Belleza en estado puro. Desde luego que si lo que buscas es acción como tal, no la recomiendo, pero creo que puede aportar mucho más, sobre todo teniendo en cuenta que cada vez pensamos menos en nosotros mismos pero también sufrimos más. Y lo más fascinante quizá sea ese reconocimiento de la ignorancia, porque eso es algo que señala de mil maneras sin llegar a ninguna conclusión, ya sea sobre la identidad o el amor, pero al fin y al cabo sabiendo que son cuestiones profundas a tener en cuenta de vez en cuando.

La Reconquista nos habla de dos jóvenes que ya han crecido y que siendo quinceañeros fueron novios. El tiempo los ha alejado y la noche madrileña les ofrece un reencuentro. Olmo y Manuela se disfrutan el uno del otro con la sensación de no saber qué pensar de esos instantes que pasan rápido y son tan bellos, pero que han de alejarse al instante. El elemento clave es una carta que él escribió y entregó a su amante y en este momento la relee. La película transcurre en esa lectura, en unos instantes que se balancean entre pasado y presente con el temor a perder el futuro.

Hay dos trailers, opuestos diría, pero que son solo uno. El primero describe la nostalgia del invierno, del presente que no termina de ser como esperabas; mientras que el segundo hace referencia a la felicidad compartida del verano, la juventud y el primer amor. Basicamente es una revindicación del pasado para resituarse en el presente, por ejemplo señalando ese verano inocente desde las voces de los adultos, y ese presente arduo con las voces de los adolescentes. Es el destino y la evolución, el paso del tiempo...

El color juega a favor de todo ello. Me gusta especialmente la escena del bar con los contrastes azul y rosado, colores que predominan también en sus vestuarios y que hablan de sus sentimientos. Hay distintas dominantes a lo largo de la película pero siempre manteniendo la misma sobriedad que le aporta esa belleza a la imagen.

Y si el sonido es fundamental en el audiovisual, en esta película varias veces llama la atención, y no siempre por la música (que por supuesto aclarar que es asombrosa. Son canciones de Rafael Berrio, un poeta cuyas letras parecen exclusivamente de los personajes y a la vez, hablar de todos nosotros. Escuchen La arcadia en flor). Pero los silencios sí que son espectaculares, son esos instantes de mayor incertidumbre pero que transmiten la mejor sensación de permanencia y disfrute del momento.

A esto sin duda contribuyen los largos planos secuencia, que habrá quien diga que son excesivamente largos, eternos, pero es que lo que importan son los personajes, ellos son los importantes, como esos cuatro minutos en que escuchan "Somos siempre principiantes", canción clave en su relación y en la vida de Manuela... apenas dialogan pero es que no hace ninguna falta.

Por supuesto que en todo ello cabe destacar la labor realizada por Itsaso Arana y Francesco Carril. Es que no parece que estén trabajando. A ella la he descubierto aquí, a él le admiro desde hace mucho y siempre me sorprende.

Para ir finalizando quisiera destacar dos escenas. En un momento dado los protagonistas se paran frente a un escaparate de una tienda que vende cuadros. Ellos los observan y hablan de viajar, sale a relucir la carta... ha pasado el tiempo, nada es como antes, pero ¿son diferentes?

Hay una escena en que predomina el blanco. Olmo regresa de madrugada al piso en el que vive con su novia. llegamos tras un largo plano secuencia en moto en que escuchamos "La arcadia en flor", tras marcharse sin despedirse de Manuela. Se sienta junto a su novia a desayunar. Olmo le cuenta que ha pasado la noche con una chica y que ha disfrutado mucho. Ella le pregunta que si se han liado. Él responde que no, que solo han bailado. Y no miente, solo han bailado. Un detalle más, entre todo el blanco de la estancia destaca un sillón rojo, el color de Manuela.

Cada vez que la veo me transmite nuevas y agradables emociones y descubro cosas nuevas, pero siempre me trae esa sensación compartida de los personajes de que el mejor momento de nuestras vidas ya lo hemos pasado, así como ese sentimiento loco de querer volver a aquello que amas pero que ya no te corresponde, aunque puede ser que regrese...

martes, 7 de noviembre de 2017

Poesía en el cine

"Cuando las cosas llegan a los centros no hay quien las arranque",  escribía Lorca en Bodas de sangre (1931). Y eso es lo que me pasa cada vez que me acerco al poeta granadino. Da igual el formato, te toca muy dentro.

Hace poco revisioné La novia (Paula Ortiz, 2015) y me acosté con la emoción a flor de piel. No será una película que guste a todo el público, pero desde luego que a mí me tiene ganada y será por siempre un referente.

Quien más quien menos, tendrá un conococimiento mínimo de lo que cuenta Bodas de Sangre. En ese aspecto, se trata de una adaptación bastante fiel en la que la tragedia se masca desde los primeros planos a través de una elección de montaje muy inteligente, que evidencia el tono abriendo la película con la novia revolviéndose en el barro con el vestido de boda ensangrentado.

Clave es también la distancia entre la cámara y los distintos personajes. Hay una escena verdaderamente asombrosa en este aspecto. La novia busca a Leonardo y tras un muro se dicen lo que de verdad sienten. Ellos susurran y se estremecen por la fuerza de sus emociones y el espectador recibe esa corporeidad del sentimiento.

Y en esa "sublimación de las formas", tal y como explica en diversas entrevistas su propia directora, comienzan a cobrar importancia los símbolos, cimiento poético de una obra que, recordemos, es audiovisual. Paula Ortiz convierte las palabras del dolor en imágenes cuya belleza supera toda tragedia. Ya se dijo en su momento y no puedo estar más de acuerdo, La novia es una fábula poética trágica, pero tremendamente hermosa. Mucho de eso se lo debe a la dirección de fotografía. En mi admiración por el color de la imagen, esta película combina a la perfección la calidez del fuego de la hoguera y el frío de la noche, acompañando las sensaciones de la novia y augurándonos su destino.

La composición del plano se erige entre todos estos elementos para que la experiencia sensorial sea aún mayor y el valor que le otorga al deseo nos llegue sin apenas darnos cuenta. Se plasma en esa última escena en que la novia pide que la maten. La culpa sobrevuela la mirada de todos los personajes y las palabras brotan en una fascinante dirección de actores.


Madre: con un cuchillo,
con un cuchillito que apenas cabe en la mano,
pero que penetra fino
por las carnes asombradas
y que se para en el sitio
donde tiembla enmarañada 
la oscura raíz del grito.



Es verso, sí, pero casi nunca eres consciente de ello porque es una pieza más del puzle, una armoniosa película en la que queda patente la maestría de su directora. Eso también, la fuerza de las mujeres está presente en la misma elección de perseguir a la novia en cada una de sus dudas, en cada uno de sus deseos.

No se me ocurre mejor manera de abandonar este placer de los sentidos que, de nuevo, con unos versos que, si bien ya Lorca dibujó en la belleza, Paula Ortiz enmarca en la perfección, aunque no toda la miel se hizo para la boca del asno.


Novia: tu hijo era un poquito de agua de la que yo esperaba hijos, tierra, salud; pero el otro era un río oscuro, lleno de ramas, que acercaba mí el rumor de sus juncos y su cantar entre dientes.

jueves, 29 de junio de 2017

Las exequias de la memoria

¿Por qué vamos a los cementerios si no vamos a ver a los muertos?

En La chica desconocida (La fille inconnue, Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne, 2016) se plantea, entre otros temas, la importancia de la identidad durante el entierro. La protagonista no sabe, no conoce a una chica que ha fallecido recientemente, y sin embargo, se va a empeñar en que la policía le de un nombre, que su desaparición de la tierra no lleve asociada su muerte del recuerdo de quienes la conocieron.

Es cierto que tan sólo se trata del reconocimiento de la identidad de un ser querido en unas letras grabadas sobre mármol, pero es quizá la manera de que perdure en la memoria.

Yo ya lo aprendí hace tiempo, el mejor recuerdo de una persona es el de un día cualquiera compartiendo un instante, una mirada, un abrazo, lo cotidiano que no por ello menos bello. De la noche a la mañana esa persona puede desaparecer y la memoria va a ser traicionera, pero sabes que su nombre va acompañado de una identidad, de una sonrisa particular que lo hace diferente a los demás independientemente del número del DNI.

Y recuerdo entonces Nuestro último verano en Escocia (What we did on our holiday, Andy Hamilton y Guy Jenkin, 2014). La película plantea cuanto de significativo tiene el lugar de entierro. Para los adultos la perfección de los actos debe estar a la altura de lo que la sociedad espera mientras que para los niños sólo es relevante la protección de la identidad del abuelo.

Me pregunto si el día de mañana alguien habrá comprendido mi identidad y sabrá qué hacer para que no desaparezca de su memoria.

sábado, 28 de enero de 2017

La belleza de las asesinas

El cartel de El faro de las orcas (Gerardo Olivares, 2016) entra directamente por la mirada. Ese curioso triángulo, que si bien parece va a llevar la trama por un recorrido más bien romántico, muestra una tonalidad azul que genera también un ambiente frío en el que la naturaleza se convierte en una protagonista más.

Rodada entre la Patagonia y Fuerteventura el componente visual es claramente asombroso. Cada plano general te empequeñece ante la belleza de unos paisajes que, si bien es cierto ya de por sí son fotogénicos, hay que saber encuadrarlos.

Basada en hechos reales, la película nos cuenta la relación entre una madre y su hijo autista que viajan a la otra punta del mundo para que un guardafaunas argentino, ayude a ese niño en su incomunicación; hecho que se entiende como un reflejo de la sociedad tecnológica en la que se va perdiendo el contacto humano, induciendo a la reflexión en torno a lo hermoso de la naturaleza y lo distanciados de ella que nos encontramos. La trama viaja entre miedos y secretos evitando que el romance entre los dos protagonistas se haga pesado. Con un hilo argumental en ocasiones predecible, el final deja una incertidumbre de lo más interesante.

El desafío de mostrar las orcas mediante imágenes creadas por ordenador, las filmadas con los animales reales y los mecanizados, está claramente superado bajo la dirección del documentalista Gerardo Olivares, cuya incursión en la ficción resulta de los más prometedora.

Con un pequeño pero excelente elenco liderado por Maribel Verdú y Joaquín Furriel, acompañados del prometedor Quinchu Rapalini, El faro de las Orcas se ajusta a las expectativas pero no termina de sorprender. Recomendada para los amantes de la naturaleza y el cine reflexivo, hay que reconocer que la película está bien y merece ser vista de nuevo.

-------
Bibliografía:

VALL, Pere (2016). Nos adentramos en el rodaje de "El faro de las orcas". En: Fotogramas [en linea]. Disponible en: http://www.fotogramas.es/Peliculas/El-faro-de-las-orcas/El-Faro-de-las-orcas-rodaje [consulta: 26-01-2017].

Más información:

http://www.elfarodelasorcas.es

viernes, 2 de septiembre de 2016

¿Y porqué por los ojos?



No es mi principal centro de atención pero no puedo negar que tiene algo que me atrapa. Será por eso que estudio Comunicación Audiovisual. Alemanas, japonesas,... no me importa la nacionalidad, pero presto especial atención a las independientes españolas, ¿será que hacia allí me dirijo?